El TRATADO DE MADRID, DE 1750
Luiz Eniani Caminha Giorgis
Vicepresidente del IHTRGS

Hace exactamente 250 años atrás, Portugal y España firmaron el Tratado que, en la práctica, “creó” el actual Rio Grande do Sul. Con efecto, antes del Tratado de Madrid, el meridiano de Tordesillas excluía la región donde es hoy nuestro Estado, ya que cortaba Brasil entre Belém do Pará y Laguna (SC). O sea, el territorio gaucho era pose española.

El Tratado de Madrid anuló Tordesillas, dando así a la Corona Portuguesa el derecho formal a la pose del suelo que de hecho ya fuera suyo, porque desde 1680, cuando se fundó la Nueva Colonia del Santísimo Sacramento, a las orillas del Río de la Plata, por los portugueses, estos ya “iban y venían” dentro de nuestro territorio. Tanto es así que, en 1737, trece años antes de la firma del  Tratado, el Brigadero José da Silva Pais, al retornar de la Colonia de Sacramento, fundó el presidio Jesús María José, segunda provocación portuguesa en el Sur, origen de la actual ciudad de Rio Grande. En la época, la única presencia española era la de los jesuitas, que fundaron los Siete Pueblos de las Misiones, con los padres
Roque Gonzales de Santa Cruz, Afonso Rodrigues y Juan Dei.

Volviendo al Tratado, se lo firmó para poner fin a las disputas lusoespañolas en América, promoviendo el cambio de la Colonia Sacramento por las Misiones. Portugal había fundado Sacramento, dentro de territorio español, para obtener y mantener la libre navegación en el Río de la Plata. En la planificación del Tratado, se destacó la actuación de un brasileño, paulista de nacimiento, el diplomático Alexandre de Gusmão, que era miembro del Consejo Ultramarino y Escribano de la Pureza (secretario) del Rey Don João V.
La importancia del Tratado de Madrid para la historia de Brasil y de Rio Grande do Sul es muy grande, porque, incluso antes de la firma formal, el mismo:

·     permutó la Colonia del Sacramento por el territorio de los Siete Pueblos de las Misiones;

·    anuló el Tratado de Tordesillas, y con eso anuló el meridiano que dividía Brasil entre Portugal (este) y España (oeste), adquiriendo, nuestro territorio, la configuración de hoy, prácticamente;

·   consagró el principio del Uti-Possidetis (quien tiene la pose tiene el dominio);  le dio a España la navegación exclusiva en el Río de la Plata;

·   provocó la reacción indígena guaraní, con el cacique José (Sepé) Tiarajú, surgiendo la Guerra Guaranítica (1752-56). Mataron a Sepé tres días antes de la última batalla, la de Caibaté, donde murieron combatiendo más de 1700 indios;

·   motivó la venida de parejas desde Azores para el sur de Brasil. En 1752, fue fundada Porto Alegre;

·   motivó el aumento del poderío militar portugués en el sur;

·   causó el cambio de la capital del Vicereino de Salvador (BA) para Río de Janeiro;

·    creó la Capitanía D’El Rey de São Pedro de Rio Grande do Sul; dio a Portugal la pose de la Amazonia;

·    motivó la construcción del Fuerte Príncipe da Beira, da Fortaleza de Macapá y del Fuerte de Tabatinga, entre otros;

·    definió el Río Uruguay como frontera oeste de Brasil con Argentina.

Paralelamente, otros hechos importantes ocurrieron en el año 1750, y, a partir de él, todos con reflejos en Brasil, a saber:

·    la Corona Portuguesa pasa para Don José 1, sucesor de Don João V;

·   Don José nombra a Sebastião José de Carvalho e Melo, futuro Marqués do Pombal, como 1o. ministro, dándole plenos poderes;

·   Pombal adopta medidas para fortalecer el poder real;

·    en Europa, disminuyen los privilegios del clero y de la nobleza; inicia en Inglaterra la Revolución Industrial.

Pero la aplicación de las determinaciones del Tratado de Madrid sufrió mucha oposición, principalmente en la demarcación de las fronteras y particularmente por parte de los indios guaraníes, insuflados por los jesuitas. Antes de su confirmación, ocurrida en Badajoz (1801), los siguientes Tratados intermediarios ocurrieron:

·    Tratado de El Pardo (1761): suspende el de Madrid, y con eso la demarcación de las fronteras. A España le declara guerra a Portugal;

·   Tratado de París (1763): pone fin a la guerra;

·   Tratado de San Ildefonso (1777): acaba con las luchas en el sur, entre portugueses y españoles. La Colonia del Sacramento y las Misiones pasan a España y Portugal
se queda con la Isla de Santa Catarina. El territorio de São Pedro do Rio Grande se queda cortado al medio, en el sentido longitudinal, pasando el limite en las inmediaciones da Santa Maria actual;

·    Tratado de Badajoz (1801): pone fin a la nueva guerra entre Portugal y España (Guerra de las Naranjas). Confirma, finalmente, el Tratado de Madrid. Antes, los lusobrasileños gauchos habían invadido los Siete Pueblos de las Misiones, expulsando a los españoles. Lo que fue conquistado continuó nuestro. Las fronteras de la Capitanía con las posesiones españolas, la oeste, se queda siendo, prácticamente, las de hoy, excepto los actuales limites con Uruguay, que serían creados posteriormente.

El Tratado de Madrid, de cierta forma, provocó más luchas, envés de acabar con ellas. La verdad es que los españoles nunca concordaron en perder el territorio de la Capitanía de São Pedro para Portugal, así como no aceptaron cederles a los portugueses la Banda Oriental (actual Uruguay). De ahí las invasiones de Pedro Cevallos (1762) y de Vertiz y Salcedo (1773), este vencido en Pantano Grande por nuestro héroe Mayor, después Brigadero, Rafael Pinto Bandeira, que creó la “guerra a la gaucha”, en el decir del historiador Coronel Cláudio Moreira Bento. Y, también, las luchas contra Artigas, Rivera, Lavalleja y Alvear (Guerra de la Cisplatina).

La situación sólo quedaría resuelta en 1828, pelo Tratado de Río de Janeiro, con la creación de la República Oriental del Uruguay como estado tapón, y la consecuente delimitación de las fronteras.